martes, 10 de julio de 2012

Si aparece.

Si aparece dile que no estoy vivo. Háblale de llantos y de no hacer nada. Háblale de camas vacías y de gritos. Háblale de sudor y sangre, de miedo y angustia. Háblale de páginas en blanco y cortinas oscuras, de relojes parados, de barcos varados, de espinas y rosas, de claveles e incendios.

Si aparece dile que no estoy vivo. Que la agonía ya no yace. Que ese barniz se pudrió. Que el manantial naciente en el redil de sus deseos ya anda seco. Que no hay trato. Que la ruleta rusa dejó de girar. Que al fin expulsó la bala. Que no existe "plan B", ni buenas caras, ni sofás, ni lámparas encendidas, ni cartas sin remite.

Si aparece recuérdale lo que fui, lo que fue, lo que ha sido, lo que no pudo ser y lo que pudo haber sido (algo paradójico a la par que triste).
Si aparece vete, deja que llore esta ausencia. Deja que chille y se queje. Déjala marchar golpeando las paredes. Déjala que despotrique, que suspire y solloce.
Sé que su mirada no volverá a ser mía, que sus noches se borrarán de mi cuento, que dejaré de ver la Luna llena y que el Sol ya no será Sol. Sé de sobra que dejaré de oler flores, que desterraré mis deseos, me pudriré en carne y provocaré mi angustia, mas moriré en paz.


Moriré en paz, compañero, y su lucero caminará a mi lado, aunque tarde o temprano vuelva a aparecer en otro camino ajeno al mío, y eso ma hará eterno.