
Es posible que cada madrugada hayas soñado con un futuro claro, conciso, así sin más, sin venir a cuento. Aunque, pensándolo detenidamente, también habrás pensado que sin venir a cuento aparezca de la nada un "Don Nadie" que te cambie lo establecido con un simple gesto de su mirada.
Probablemente este soplo de vida te haya sentado tan maravillosamente bien que el miedo a acostumbrarte a ello te haya convertido en una persona frágil y débil.
Quizás sea cierto eso de que se han oxidado tantos recuerdos de días atrás por un falso sentimiento de culpabilidad del que estoy seguro que careces, pero que te endurece de forma injusta.
Mientras se oscurece tu pensar, el mío se enajena, se hace violento, se vuelve turbio y despreciable.
Y todo por aquellos abrazos lanzados al vacío por el "Adiós" a ese futuro incierto que tanto ansías
No hay comentarios:
Publicar un comentario