lunes, 14 de noviembre de 2011

Réquiem

Manos vacías, Sacos rotos y ginebra asfixiante. Canciones que apagan la luz de este acordonado lugar. Terremotos intrínsecos. Soledad.
Emoción que embarga mi quebranto a golpe de orgullo, arrancando de mi olfato el aroma de aquella endeble muchacha de ensortijado pelo. Agria turbulencia enajenante. Frío. Miedo.
Haya paz donde hay posguerra. Vague el remiendo de arduos encuentros. Valga el  do de pecho de mi encorajinado corazón que arde en furias por el luto de tenerte.
Sirva mi fe en lo imposible para que este texto que lloro me lleve al infierno y convierta esta angustia en simples soplos de aire que agoten mi reloj de arena.
Que descanse en paz

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