Despierta, ya amanece. Déjame que borre esas ojeras. Aparta la sábana de tu cuerpo y sal a claudicar al mundo.Yo sin embargo te espero, malherido y maltrecho, entre algodones, agazapado en mi almohada.
Alza la persiana, amor, que todavía no me quema el Sol.
Desayuno para dos, y una nevera vacía. Tu corazón ermitaño quiere vestirse. Ceniza y café. Despierta, querida, es tarde para seguir presos.
Unas flores que regar y unos designios inescrutables. La rutina del día a día. Heridas a la luz de una fría mañana. Consecuencia de trasnochar con el amor y el deseo, consecuencia de amarte en silencio.
Se nos hace tarde, despierta. Pon tus pies sobre el suelo y agiliza este trámite, que se nos hace eterno. Juro no olvidarte, te dará tiempo a volver. Pero, apresúrate, parte mi alma y vete, antes de que enturbie el alba.
Despierta, pequeña, despierta. No todo son sueños.
Se nos hizo tarde, amor, despierta.
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